La vida en la Tierra es eminentemente rítmica; basta con observar la variación diaria de la luz. Su funcionamiento está regido por acontecimientos rítmicos que varían según su naturaleza endógena o exógena. El término “circadiano”, creado por Franz Halberg en 1959, proviene del latín circa (“alrededor de”) y diez (“día”); “alrededor de un día” (1).