México enfrenta una epidemia de sobrepeso y obesidad que afecta al 75% de los adultos, con cifras alarmantes también en niños y adolescentes. En este contexto, los productos “light” han ganado popularidad como solución para perder peso, pero su eficacia es cuestionable. La etiqueta “light” no está regulada como tal, y estudios de Profeco revelan que muchos productos apenas reducen su aporte calórico, generando confusión en el consumidor. Factores psicológicos como el “halo de salud” y la “licencia para comer” contribuyen a un consumo excesivo. Frente a esta problemática, México ha implementado políticas como el etiquetado frontal de advertencia (NOM-051), que ha mejorado la percepción del consumidor y motivado a la industria a reformular productos. La solución real no está en versiones modificadas de ultraprocesados, sino en estrategias integrales que promueven educación nutricional y alimentos frescos. Para lograr un peso saludable, se recomienda priorizar alimentos naturales, leer los sellos de advertencia, controlar las porciones y elegir agua simple como bebida principal.