En educación preescolar, la mesa y el libro están más cerca de lo que parece. La calidad del desayuno y los patrones de alimentación en los primeros años se relacionan con la motivación, la atención y las funciones ejecutivas, que son la base de las primeras lecturas y de los juegos con sonidos y palabras en el aula. Cuando niñas y niños llegan con hambre o con desayunos muy azucarados, sostener la concentración es más difícil, aumenta la irritabilidad y se reduce el tiempo efectivo en tarea.
Por el contrario, cuando el día comienza con alimentos reales, agua simple y una organización clara de la jornada, es más probable que las actividades de lectura guiada y de conciencia fonológica se conviertan en experiencias agradables y repetidas. Además, el estado de hierro y otros micronutrientes en la primera infancia influye en el desarrollo de redes cerebrales que participan en la atención, la memoria y el control de impulsos, habilidades necesarias para escuchar un cuento, seguir instrucciones y reconocer letras.
Se resume hallazgos recientes sobre nutrición, atención y memoria en la infancia, y propone acciones concretas para familias y escuelas. El énfasis está en preescolar, porque en esta etapa se consolidan tanto las preferencias alimentarias como los primeros pasos en la alfabetización. Se presentan mensajes clave, tablas de apoyo y ejemplos de cómo alinear desayunos, loncheras y menús escolares con rutinas de lectura breves y frecuentes, a fin de que la alimentación saludable se convierta en una aliada práctica de las primeras lecturas.